Justicia bajo fuego: Colectivos feministas estallan por fallo de "violencia vicaria" contra mujer en Saltillo
Una resolución judicial en Saltillo ha encendido las alarmas y la furia de los colectivos feministas en Coahuila. La vinculación a proceso de Esthela Guadalupe “N” por el delito de violencia vicaria ha sido calificada como un "retroceso histórico" y una "traición" a la lucha de las madres. El caso es un polvorín político y social: es la primera vez en el estado que un hombre, identificado como Johnny “N”, es reconocido legalmente como víctima de este delito, lo que ha desatado un debate feroz sobre la neutralidad de la ley.
Para colectivos como Madres Exigiendo Justicia Contra la Violencia Vicaria, el sistema judicial está desvirtuando una herramienta que fue creada específicamente para proteger a las mujeres del control patriarcal. Argumentan que usar esta figura legal contra una madre no solo vacía de contenido la ley, sino que la convierte en un arma punitiva en manos del sistema que originalmente la oprimía. La indignación es total: consideran que la justicia con "perspectiva de género" ha brillado por su ausencia en el Centro de Justicia Penal.
LA GUERRA POR EL CONCEPTO "VICARIO"
El meollo del conflicto radica en la interpretación de la ley. Mientras que el juez de control encontró pruebas suficientes de obstrucción parental y violencia para vincular a la mujer, las activistas denuncian que "neutralizar" el género en la violencia vicaria borra la memoria histórica de las víctimas reales. Al exterior de los juzgados, el ambiente es de choque: por un lado, feministas exigen ética judicial; por el otro, el colectivo Padres por la Verdad celebra el fallo como un avance hacia la equidad y la justicia para los hijos.
UN PRECEDENTE QUE SIEMBRA TERROR
La defensa de la imputada ya prepara la contraofensiva legal, pero el daño simbólico, según las organizaciones, ya está hecho. El miedo entre los colectivos es que este caso abra la puerta a una ola de denuncias contra madres que buscan proteger a sus hijos, utilizando las mismas leyes que ellas conquistaron con años de protesta. Con un plazo de dos meses para la investigación complementaria, Saltillo se convierte en el epicentro de una batalla legal que podría redefinir cómo se juzga la violencia familiar en todo el país.
"La violencia vicaria no puede usarse contra quienes la nombraron para sobrevivir; hacerlo es sembrar miedo y traicionar la lucha de las madres."
El expediente 1249/2026 ya no es solo un proceso penal más; es el campo de batalla donde se decidirá si la violencia vicaria es una herramienta de protección exclusiva para la mujer o un concepto jurídico neutral que puede ser invocado por cualquiera. La moneda está en el aire y el clima social en Coahuila está más tenso que nunca.
